Los puestos se instalan Desde hace tres semanas en el aparcamiento del Colegio La Salle

Malestar por el destierro de La Gangaria

Clientes y vendedores del mercadillo de segunda mano de Maó expresan su desacuerdo con el cambio de ubicación y unánimemente expresan su deseo de regresar al parque de Es Freginal

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Variedad. Desde zapatos y juguetes hasta discos y películas

06-11-2015

Ángeles M. Obispo    Maó
Clientes y vendedores de La Gangaria, el mercadillo de segunda mano de Maó, que desde hace tres semanas se celebra de forma provisional en el aparcamiento del Colegio La Salle tras abandonar el parque de Es Freginal, expresaron ayer su malestar y desacuerdo con el cambio de ubicación por estar demasiado alejado del casco urbano. Y aunque a pesar del destierro ayer se vendió más que en domingos anteriores, la opinión era unánime: en Es Freginal había más ambiente.

De momento, tal y como explicó José Luis Iglesias, responsable del mercadillo y titular de una de las 50 paradas instaladas en el aparcamiento, los vendedores pagan en conjunto 200 euros "más IVA" al colegio por ceder este espacio. "En Es Freginal pagábamos menos, había más puestos y servicios públicos, pero no me quejo, aunque la venta es muy floja, si el colegio no nos cede este espacio el mercadillo se pierde", indicó. "Mañana [por hoy] hay una reunión entre el Obispado y el Ayuntamiento. El problema es que el Ayuntamiento no se implica ni para bien ni para mal", añadió.

En opinión de Carmelo, otro de los vendedores, en su caso de libros antiguos y tebeos, esta nueva ubicación es "bastante mala", pero orgulloso muestra sus revistas italianas y un ejemplar del periódico "Le Petit Parisien" del 15 de diciembre de 1903, con un bello dibujo de la ceremonia protagonizada por militares franceses y españoles con motivo del traslado de los féretros de oficiales y soldados galos inhumados en la Isla del Rey. "Esto es un tesoro", dice. Y mientras traduce la crónica, Janin Serra y su madre, Josefa Cachot, se interesan por un viejo libro de cubierta encarnada y páginas color sepia sobre cocina titulado "El arte de guisar o cocina indispensable", de Lázaro Bertaner, que finalmente compran por 15 euros, aunque la mayoría de los libros y revistas de Carmelo oscilan entre los dos y diez euros.

Florentina compra un producto de maquillaje por un euro en el puesto de José, donde además vende "por hobby" ropa que oscila entre tres y cinco euros, ambos comentan que prefieren Es Freginal. Al igual que Leo, de Maó, otra asidua clienta del mercadillo que lamenta la desaparición de los vendedores de frutas y verduras. "No es que el producto estuviera más barato, pero comprabas directamente al agricultor", justifica. Enma, en su puesto de souvenirs, ropa y zapatos con precios entre uno y cinco euros, también se quejó del lugar. "No me gusta este sitio. Está muy apartado del centro. La gente mayor no puede llegar", comenta, mientras el público más fiel, muchos inmigrantes, recorre el mercadillo.

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