El equipo de gobierno de Maó aprueba en solitario el presupuesto

PP y Ciudadanos rechazan las cuentas por la presión fiscal

La oposición municipal critica el incumplimiento de la Ley de Estabilidad Presupuestaria y la falta de un plan económico para el cuatrienio 2009-2012

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Pleno. El alcalde Vicenç Tur apostó por optimizar la gestión y priorizar las necesidades para 2009

06-11-2015

Toni Seguí     Maó
El portavoz del PP, Juan Manuel Lafuente, denunció ayer en el debate plenario sobre los presupuestos de 2009 que la deuda bancaria a finales del próximo año ascenderá a 23,5 millones de euros, que incluye una deuda nueva de casi 6,2 millones. Por su parte, el portavoz de Ciudadanos, Carlos Salgado, criticó la falta de un plan económico relativo al incumplimiento de la Ley de Estabilidad Presupuestaria, según consta en el informe de Intervención, y se mostró partidario de congelar los impuestos, al igual que el PP. Finalmente, la oposición votó en contra del presupuesto municipal, por un importe de 49 millones de euros, que fue aprobado con los votos del equipo de gobierno.

Juan Manuel Lafuente cuestionó la falta de consenso en la elaboración de las cuentas municipales, que -a su juicio- debería haberse producido para transmitir unidad a los ciudadanos en tiempo de crisis y por la referencia que Vicenç Tur hizo en el pleno de su investidura. Subrayó la importancia del Fondo Estatal de Inversiones Locales, aunque constató el descenso de 0,1 por ciento de la participación municipal en los impuestos del Estado, cuando la tónica de cada año se caracterizaba por el aumento del 5 o 6 por ciento. Además, se refirió positivamente a la reducción de las retribuciones de los cargos electos y de los de confianza, mientras que calificó de tímido el descenso de los gastos.

Lafuente criticó que numerosos proyectos contemplados para 2009 ya se habían anunciado hace dos años, como son el vial de acceso a la Escuela Náutica, la urbanización del polígono III y construcción de un centena de viviendas, la urbanización de la zona de Santiago y la infraestructura de Sant Antoni, entre otros, y se refirió a la ausencia de la Sala Augusta, la Escola d'Adults, el centro deportivo de Bintaufa y la consolidación de los acantilados del entorno portuario. También cuestionó que la partida de ingresos se supedite a la venta de patrimonio municipal, por un importe de 4,8 millones.

Por su parte, Carlos Salgado lamentó que el discurso político de la concejala de Servicios Generales, Àngels Andreu, para defender los presupuestos fuese el mismo de años anteriores, sobre la adecuada presión fiscal y el endeudamiento municipal, a pesar del nuevo escenario debido a la crisis económica. Aseguró que los ciudadanos no van a notar la reducción de tres centésimas del tipo impositivo del IBI y defendió la congelación de los impuestos para que aquéllos puedan afrontar la crisis, además de recordar que el equipo de gobierno tiene aplazada una subida de la tarifa del agua potable. Aseguró que el endeudamiento municipal se incrementaba hasta los 23 millones de euros, es decir, a cada millón de inversión le corresponde poco más de un millón de deuda.

Criticó que se hubiera cometido el mismo error que en los anteriores presupuestos, al no haberse consignado la partida de 114.000 euros en concepto de dietas de cargos electos sin dedicación exclusiva. También cuestionó que los ingresos por obras y construcciones, presupuestados en 4,4 millones, hayan sido a final de año de sólo 1,4 millones, además de acusar a Andreu de haber mentido sobre el particular al haber asegurado hace unos meses que el nivel de ingresos era superior.

Presupuesto realista y social
La concejala de Servicios Generales, Àngels Andreu, defendió el presupuesto municipal por su carácter realista e incidencia social y como elemento de dinamización económica, por las inversiones directas de 16 millones. Subrayó el descenso del gasto corriente en un 2 por ciento, dentro de un contexto de austeridad, y señaló que el nivel del endeudamiento era del 65,5 por ciento, muy alejado del límite del 110 por ciento.

Mateu Llabrés (EM-EU) se mostró partidario del endeudamiento para permitir una mayor maniobrabilidad de la gestión municipal y calificó de injusta la Ley de Estabilidad Presupuestaria, aunque apostó por una correcta gestión económica. Expresó su satisfacción por las inversiones directas y de Promocions Urbanístiques, así como la del Estado para contrarrestar el desempleo.

Bartomeu Febrer (PSM-Els Verds) calificó el presupuesto de realista y estricto, abogó por el endeudamiento para responder a las demandas sociales y apostó por el ingenio para ofrecer unos mejores servicios. Además, destacó la apuesta firme del Ayuntamiento en la educación de 0 a 3 años.

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