Los municipios

Maó y su puerto

Siglos de historia en el agua

01/06/2017

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Imagen de la iglesia del Carme, templo que da nombre a la céntrica plaza, uno de los centros neurálgicos de la ciudad.

Imagen de la iglesia del Carme, templo que da nombre a la céntrica plaza, uno de los centros neurálgicos de la ciudad.

10-08-2016 | Gemma Andreu

Maó es el centro administrativo de Menorca desde que los británicos así lo establecieron en el siglo XVII por su interés estratégico y comercial, retirando el título de capital a la ciudad que lo había sido hasta la fecha, Ciutadella. No es una población monumental, pero sí conserva edificios de diversas épocas que reflejan su historia, destacando sobre todo los toques de la arquitectura británica.

En la plaza Bastió se puede ver el único resto que queda de la muralla medieval que rodeaba la ciudad: el Pont de Sant Roc, que fue profundamente restaurado tras el saqueo del pirata Barbarroja en 1535.

El Ayuntamiento también es uno de los edificios con más solera. Inaugurado en 1613 y reformado en 1789, conserva su fachada neoclásica cuyo reloj fue aportado por el gobernador inglés Richard Kane. En la misma plaza se ubica la iglesia de Santa María, lugar de culto del gótico tardío que fue reconstruido entre 1748 y 1772, y que alberga uno de los grandes tesoros de la ciudad, un órgano compuesto por cuatro teclados que hacen sonar 3.120 tubos. A pocos metros se encuentra la Biblioteca Pública, un antiguo palacio del XVIII que fue levantado sobre construcciones medievales.

También resultan de interés las iglesias del Carme, de estilo neoclásico, y la de Sant Francesc, perteneciente al siglo XVIII y que linda con el Museo de Menorca. El claustro de la primera de ellas es hoy día un centro comercial y mercado de verduras y carnes. Muy cerca de dicho edificio también se puede visitar el mercado del pescado, inaugurado en 1927 por Alfonso XIII. En cuanto a espacios culturales, cabe citar el Teatre Principal, el escenario operístico más antiguo de España, que data de 1829.

Por otra parte, hay que mencionar la plaza de la Explanada –auténtico punto neurálgico de la ciudad e inicio de un itinerario de locales comerciales que se prolonga por las calles Ses Moreres, Hannover, Nou y S’Arravaleta–, donde cada martes y sábado por la mañana se instala un mercado artesanal.

 

El puerto de Maó

Figura entre las ensenadas naturales más grandes del mundo (casi seis kilómetros desde la bocana hasta tierra adentro,) ofrece una de las postales más representativas de la ciudad, siendo especialmente recomendables las panorámicas que se obtienen desde la céntrica plaza de la Miranda, así como desde “s’altra banda” (el otro lado) de la rada, con toda la ciudad enfrente. La bajada al puerto puede realizarse desde diversos puntos, aunque según los lugareños es más recomendable hacerlo desde Ses Voltes, unas escalinatas construidas en los años 50.

Puerto de Maó

Se trata de la entrada marítima más importante de la Isla, que también ofrece resguardo a embarcaciones deportivas y veleros, así como a las cada vez más escasas barcas de pescadores que todavía faenan. El puerto es también una visita obligada para todos aquellos interesados en la gastronomía menorquina, ya que en él se concentran gran parte de los restaurantes típicos, y además es la principal zona de ocio nocturno con multitud de bares musicales.

Navegar por la ensenada es una especie de viaje en el tiempo y un repaso a la historia de Menorca. En su interior existen varios islotes, como la Illa del Rei, denominada así por ser el lugar donde desembarcó el rey Alfonso III. También conocida como Illa de l’Hospital, en ella se construyó un centro hospitalario en 1711 por encargo del gobernador Kane. En una zona próxima está la Isla del Lazareto, donde se conserva otra edificación sanitaria, que entre 1817 y 1917 dio servicio a los barcos que podían ser portadores de personas o mercancías infectadas y que estaban obligados a pasar una cuarentena.

Fortaleza de Isabel II, La Mola

Construida entre los años 1850 y 1875 después de que el puerto  de Mahón se convirtiera en la encrucijada de las rutas marítimas británica y francesa, La Fortaleza de Isabel II es uno de los mayores ejemplos de arquitectura militar del siglo XIX.

La Mola

Al acercarse a la Península de la Mola, el visitante empieza a hacerse una idea de las dimensiones del recinto. Desde lejos la fortaleza y sus edificios se fusionan con el paisaje y el mar, siempre presente. Al entrar al interior es posible contemplar su magnífica arquitectura paseándose por los diferentes frentes defensivos,  y maravillarse con el trabajo que realizaron los obreros al construir sus arcos y bóvedas. Cerca de la Punta de s’Esperó, el punto más oriental de la isla, se encuentran los impresionantes cañones Vickers de 381mm, artillados entre 1935 y 1936, el lugar ofrece una bellísima panorámica.

La visita se puede realizar de distintas formas, por libre o con la ayuda de una audio guía, o acompañado por un guía especializado. Además también hay la posibilidad de recorrer el recinto con un vehículo eléctrico que puede servir de gran ayuda para salvar las distancias más largas los días calurosos. También se ofrecen visitas adaptadas a las características de cada grupo.

El recinto cuenta con varias áreas de descanso provistas de servicios y máquinas expendedoras.

Visitas a la isla de Lazareto

De junio a octubre, las puertas del Lazareto volverán a abrirse a las visitas guiadas. El Consell Insular de Menorca, a través de la Fundación Fomento del Turismo de Menorca, ofrecerá de nuevo este servicio para que residentes y visitantes puedan conocer la historia de uno de los enclaves más fascinantes de la isla.
Declarado Bien de Interés Cultural en el año 1993, el Lazareto se encuentra en el primero de los cuatro islotes del puerto de Maó. Fue construido entre 1793 y 1807 -si bien no entró en funcionamiento hasta 1817- con el fin de aislar a los infectados o sospechosos de padecer enfermedades infecciosas que arribaban al puerto de Maó.
En este establecimiento sanitario se vivieron episodios trágicos, como las epidemias de fiebre amarilla acontecidas en 1821 y 1876 y la de tifus, también en 1821. El último barco en cuarentena atracó en el muelle de este islote en 1919. Poco después dejó de usarse con fines sanitarios.

Con el traspaso de la titularidad del Ministerio de Sanidad al Consell Insular de Menorca, efectivo desde abril de 2015, se abre una nueva etapa que permitirá reescribir la historia de este emblemático edificio con la incorporación de nuevos usos, como el formativo o el turístico.

Las visitas guiadas, en castellano e inglés, se realizarán los jueves, sábados y domingos. La duración será de 2,5 horas y las entradas podrán adquirir-se a un precio de 18 euros (9 euros para niños de 4 a 11 años) en las oficinas de información turística de Maó (puerto y centro) y en las oficinas de Viatges Magon.

 

Ca n’Oliver

en solo dos años de existencia, el Centro de Arte Ca n’Oliver/Col·lecció Hernández Sanz-Hernández Mora se ha convertido en punto de referencia y cita obligada para quienes visitan la isla.

El conjunto de las colecciones expuestas en las tres plantas del edificio,  proporciona una visión completa de la Menorca británica, del puerto de Maó, de la cartografía de la isla, y de los usos y costumbres de los menorquines de los siglos XVIII y XIX. Así como, de las obras artísticas de Francesc Hernández Sanz y Francesc Hernández Mora.  

La visita se completa con la magnífica panorámica desde la torre y la programación de exposiciones temporales.