Como jugador militó en el Atlètic, el Mallorca, el Hércules, el Manresa y el Figueres, antes de volver a la Isla y hacerse técni

El veterano más ilustre

José Fluvià Pons ‘Pío’, ha sido el entrenador que ha ejercido hasta más avanzada edad, además de labrarse un importante currículum por los clubes de la Isla. Dejó los banquillos con más de 60 años

| Ciutadella |

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José Fluvià Pons (Ciutadella, 71 años) es historia viva del fútbol de Ciutadella y de Menorca en general, no en vano es uno de los pocos futbolistas de la Isla que llegó a jugar en la Primera división en las filas del Mallorca. Posteriormente, tras su retirada, se labró una prolífica trayectoria como entrenador que le llevó a la mayoría de los mejores equipos de la Isla a finales del pasado siglo.

Pío nació por circunstancias de la vida en un pequeño pueblo cerca de Vic, concretamente en Massies de Voltrega. Aún no había cumplido un año y ya estaba en Ciutadella. Como muchos otros, empezó dándole al balón en el colegio de los salesianos, en “Calós”, sin haber descendido de ninguna saga de futbolistas, y de la cual solo su hijo benjamín, jugó de manera más o menos conocida, aunque muy lejos de la carrera tan rentable que hizo su padre. Más abajo se encuentra un nieto de apenas cuatro años, al que según su abuelo, “parece que le tiran más los coches que los balones”.

Pío concedió esta entrevista acompañado por Alejandro Alonso con quién se ve frecuentemente y con el que también compartió vestuario de aquel mítico Atlètic de las temporadas 73-74-75, que militaba en la que ahora sería la Segunda B, con Barça Atlètic, y compañía.

El apodo “Pío” por el que se conoce a José Fluvià no se trata de un ‘malnom’. El veterano técnico explica que “siendo un chaval, y jugando al fútbol con mis amigos, había uno que se llamaba Macía Pío, y a él se le conocía por el diminutivo de su nombre de pila, “Pito”.
Resultaba que cuando alguien gritaba Pío, yo también me giraba porque no sabía si decían Pito, Pío, y al final como al compañero se le conocía más por Macià, a mí me quedó el sobrenombre de Pío, y así fue como se quedó este apodo”.

¿En qué posición jugaba usted?
Yo era lo que se llamaría ahora un “carrilero”. Jugaba por la banda izquierda, siendo yo diestro. Es decir jugaba a pie cambiado como se ve mucho ahora en varios equipos.

¿En qué equipos jugó de chaval?
Jugue en el Minerva y en el Ciutadella en edad infantil. En aquella época, a diferencia de ahora, no te federaban hasta los juveniles, que fue cuando fiché con 18 años por el Atlètic, en Tercera División. Cuando acabé me fichó el Mallorca. Su presidente vino a mi casa...

Un momento, explique esto. Un presidente vino a su casa, así y le fichó. Esto no se ve hoy en día.

Te explico. Los equipos de Mallorca pues te veían y te iban conociendo por jugar en Tercera con el Atlètic. Un tal Navarro, por aquel entonces entrenador del Atlético Baleares, me dijo a media temporada: “Cuando acabes no fiches con nadie, y vendrás conmigo al Baleares”. Parece que el Mallorca estaba interesado en un jugador valenciano creo, que al final se lo llevó el Baleares. Como por aquel entonces había mucha rivalidad, la prensa se hizo eco de mi posible fichaje por el Baleares y fue cuando el Mallorca me vino a buscar. Vino a mi casa su presidente Roselló, nos pusimos de acuerdo y fiché por ellos.

¿Y de su compromiso con el entrenador del Baleares?
Yo no había quedado en nada en concreto, por lo que no hice nada incorrecto.

¿Por lo tanto firmó su primer contrato como profesional con un equipo de Primera División?
Sí, ‘no tocava en terra’. Firmé por dos años, pero fui cedido primero al Soledad, y luego al Constancia, con el que subimos a Segunda. Luego volví al Mallorca, en Primera, pero tuve la mala suerte de las lesiones.

¿Qué le pasó?
Estaba jugando bien, con continuidad. Hice ocho partidos seguidos y tuve mi primera lesión grave. Estuve tres meses en el dique seco. Pero volví a la titularidad y realicé otros cinco partidos completos. Contra el Valladolid me volví a lesionar y estuve parado otros tres meses. Volví para otros tres partidos, pero cuando íbamos a jugar contra el Deportivo de La Coruña, en un entrenamiento, mi compañero de piso, me lesionó de forma fortuita, y luego ya fue difícil volver al equipo.

Y tuvo que cambiar de aires.
Sí, se interesó por mí el Hércules, de Segunda, acordamos el precio y firmé por un año. Renové y promocionamos, pero no subimos. Por aquel entonces, ‘festetjava a distancia’ y fiché por el Manresa un año, y luego estuve unas seis temporadas con el Figueres en Tercera.

¿Fue entonces cuando volvió a su ciudad “natal”?
Con 30 años vine al Atlètic ,donde coincidí con los Alonso, Godoy, etc.

¿En tercera?
Sí, pero era como una Segunda División B de ahora, ya que jugábamos con los equipos de Balears, Cataluña y Valencia.

Ha habido muchos jugadores que salieron a jugar fuera y que triunfaron, como usted, Florit, Llopis, Bagur, y muchos más. ¿Por qué antes salían tantos y ahora tan pocos?
No lo sé. Antes tal vez se pensaba mucho más en el fútbol. La verdad es que ahora hay pocos. Solo dos o tres que merezcan una buena valoración. Antes ganábamos más, tal vez en comparación con lo que se paga hoy día.

Colgó las botas y empezó su andadura como técnico.
Cuando dejé de jugar, el primer año no entrené, y al segundo me ofrecieron llevar al Migjorn. No tenía carné pero no había entrenadores y traer uno de fuera era muy caro.

¿Se fue sacando los títulos?

Con carnet juvenil entrené al Atlètic en Tercera y posteriormente con carnet de regional, llevé al Sami que fuimos campeones amateurs.

Donde estuvo más temporadas fue en Ferreries.
Estuve diez años alternando Tercera y Regional. Luego, tres temporadas en el Isleño y en el Atlètic, en cuatro ocasiones.

Y la última, con mas de 60 años, en Alaior.
Sí, fue mi último año de entrenador. Y la verdad es que no fue bien. No estábamos mal clasificados pero se habían creado unas expectativas mayores y me cesaron. Luego ya lo dejé definitivamente.

Como buen aficionado al fútbol y seguidor del Atlètic, siguio acudiendo a ver los partidos. Tras el descenso y posterior “desaparición”, sus sentiminetos hacia el club le llevaron, junto a otros, a proponer nuevas ideas para relanzar el club. ¿Qué puede contar?
Quise aportar mis ideas y mi forma de ver cómo debería llevarse el club. Fuimos, junto con Alonso, a ofrecer nuestras ideas, pero empezando de cero, sin tener que asumir las deudas anteriores. Presentamos nuestras aportaciones y nos dijeron que no les interesaba. Dimos media vuelta y no fuimos. No pasa nada. Sigo yendo al campo cuando puedo y ya está.

¿Cómo ve la Tercera actual?
Muy floja. En los últimos años ha perdido mucho. Los ascensos del Real Mallorca B y del Atlético Baleares la han debilitado mucho. Además otros equipos de renombre como Manacor o Sóller, que eran clubes fuertes, ahora ya no lo son, lo que ha debilitado la categoría. Hoy en día en los partidos cuesta ver una repetición de jugadas. La mayoría de equipos van a ganar como sea, antes que jugar bien al fútbol. Se ven muchas victoria en jugadas de estrategia o a balón parado. Antes si ganabas jugando mal, no gustaba a la gente.

Y precisamente en su etapa como jugador del Atlètic era distinto.
Sí, la gente disfrutaba viéndonos jugar. Salíamos a jugar a fútbol. Había varios jugadores de fuera, técnicos y a la afición de Ciutadella le gustaba.

Será difícil que se repita esa época.
Hicimos muy buenos partidos. En casa vencimos al Barça, entre otros, y nueve o diez de los titulares, siempre aparecíamos  en los primeros lugares de las clasificaciones de la prensa.

¿En qué medio?

Se llamaba ‘Dicen’. Era como el ‘Sport’ de hoy en día. Salían los cinco mejores jugadores de la categoría por demarcaciones, y en ellas siempre había algún jugador del Atlètic, y más de una vez en el primer o en el segundo lugar. Ganar e ir delante es muy bonito, pero para mí lo es más jugar bien y que la gente disfrute.

¿Qué ha de tener un jugador para ser buen futbolista?

Primero ganas de mejorar y saber escuchar al entrenador. Algunos piensan, “qué dice este ahora”, pero si te escuchan y les haces ver algunas cosas, ven que es lo correcto y admiten que no se habían fijado en ciertos detalles. He tenido jugadores que han sido futbolistas y otros no. Los que técnicamente sirven, y los que  corren, luchan, trabajan mucho y no pasan de ahí.

¿Cómo le gustaba encarar los partidos? ¿Cuál ha sido su filosofía?
A mi me ha gustado jugar al contraataque, y tener como mínimo tres jugadas repetidas. Por ejemplo, subir por banda y centrar al segundo palo, así la portería se ensancha. Si mandas el balón al primer palo tienes poco espacio, mientras que en el segundo, se ve la portería más grande. Con el Ferreries tuve a un jugador, Goñalons, que esto lo hacía perfecto. Tácticamente era muy bueno.

Con los recuerdos del Atlètic de Seguí, Moles, Xec, Bagur, Nando o Llonga, viene a la memoria la presión que se formaba en el antiguo bar cuando el equipo atacaba por esta zona. La sensación es que usted aprovechaba mucho estos matices. Se le ve un técnico con mucha picaresca.
(Sonríe tímidamente) Está claro que el viento siempre lo teníamos en cuenta. Intentábamos jugar la primera parte con el viento en contra y cansar al rival, y aprovecharlo en la segunda parte. Con la presión de la afición, era mejor jugar por la banda donde se encontraban más aficionados, pues quieras o no, también ayudaba algo.

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