Quinta derrota consecutiva del cuadro menorquinista que ofreció una imagen decepcionante

Declaración de insolvencia

El peor ViveMenorca de la Liga cae en Maó ante el Bilbao víctima de una ataque espantoso que se vio agravado por la lesión de Bazdaric; ovación a Markota y bronca final a Casas y al equipo

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Tapado. Eley, que no está fino, obstruido por Lewis y Banic en una acción del partido

06-11-2015

Miguel Juan Urbano    Maó
Mal día escogió el Menorca Bàsquet anoche para estrenar 'speaker'. Cuidó el club detalles mínimos en su afán por fabricar una atmósfera intimidatoria que sabotease al rival, Iurbentia Bilbao. Hizo de todo pero falló lo esencial: el equipo. Ni los gritos del nuevo animador se oyeron con nitidez, mas al contrario, ni el ruido generado por los artilugios repartidos surtió el más mínimo efecto porque el plantel brindó una actuación preocupante.

El ViveMenorca tiene un problema, o dos, o tres o treinta y tres. Carece de juego interior y se halla extraviado en un triángulo de las bermudas que anula su tiro exterior, agravado aún más ayer con la lesión de Bazdaric a los dos minutos. Eley ha perdido presencia en la pintura, los otros pívots están hermanados con la valoración negativa y el equipo parece jugar con libertinaje obligado, que no con libertad, cada vez que atraviesa la mitad de la cancha. Tan decepcionante fue su actuación ayer que su fiel afición abroncó a Ricard Casas cuando abandonaba la pista y pitó a los jugadores -Boisa y Jesús Fernández se llevaron la palma-al tiempo que ovacionaba las apariciones esporádicas de Markota. Hay crisis porque el equipo se ha degradado, amontona ya cinco derrotas consecutivas y el domingo visita Badalona. José Luis Sintes anunció medidas al final del choque.

Trabado, con demasiados contactos y no menos interrupciones resultó el cuarto inicial del choque. La batalla interior labrada por Pasalic ante Eley la ganó el jugador del Iurbentia con 5 puntos consecutivos con los que se fue al banco. Sin anotar también tuvo que retirarse Bazdaric tras un esguince de tobillo. La dureza de las defensas y de nuevo el pésimo acierto del Menorca en el tiro (4 de 17) limitaba el marcador aunque los tiros libres anotados por Stojic y la aparición de Eley con 5 puntos consecutivos, pusieron una máxima renta a 4'40 del final del tramo (12-5).

Vidorreta puso a Guardia y Seibutis y su equipo creció en ataque. Banic comenzó a ver aro y el marcador se detuvo en un ajustado 17-16 al término de los 10 primeros minutos.

La dinámica del encuentro, afeado, obstruido y carente de ritmo, se acentuó tras el primer descanso. El Iurbentia tuvo un fugaz paso por delante en el tanteo (17-18) pero, la mayor movilidad de Guzmán, como base, y Jeter, al escolta, junto a la intensidad de Urko en la pintura reportaron un parcial de 8-0 a los mahoneses (25-18) a 7'45 del final.

La entrada de Markota, recibido con aplausos, fue la otra incidencia destacada hasta entonces. El croata, perseguido por Jesús Fernández, primero y Boisa, después, abrió la defensa menorquina, anotó 3 puntos y cogió 4 rebotes en apenas 6 minutos, y facilitó las entradas de Blums y Banic, que se hinchó a anotar desde el tiro libre. El ViveMenorca insistía en su ceguera ante el aro contrario salvo un par de triples de Jeter y Guzmán. El partido se comprimió más y más hasta alcanzar su ecuador con empate a 35.

El ViveMenorca se recreó en su impotencia nada más reanudarse el juego. Su ataque fue un ejercicio de ineptitud mayúsculo que residió en la inspiración de Jeter o en el uno contra uno de Stojic. Y como ni uno ni otro tenían su día, al Bilbao le bastó con tensar atrás para poner tierra de por medio en el luminoso (39-46 a 5'38) a pesar de errar tiros cómodos ante la zona menorquinista. La afición pitaba al equipo, desastroso en todas sus acciones ofensivas, y Casas paraba el juego para buscar soluciones. Pero un triple de Markota era saludado con ovación generándose un estado surrealista. El horrible cuarto moría con un parcial de 9-16 (44-51).

El triunfo se marchaba hacia Bilbao vista la incapacidad ofensiva del Menorca. Por momentos entre Jeter y Guzmán trataron de buscar a Eley en la pintura pero Pasalic y Banic no hacían concesiones. Los triples de Guardia, primero y Salgado después pusieron la máxima ventaja para los vascos (52-63, a 3'45), que iba a ser suficiente para salir victorioso de la Isla. Una reacción a la heroica comandada por Urko, Stojic y Guzmán lograron recuperar una opción a 59 segundos del final (62-66). Salgado controló con maestría y Lewis anotó una canasta definitiva mal defendida por los locales.

El Iurbentia dejó la crisis instalada en un Pavelló que despidió a su equipo y a su entrenador con bronca y pitos, y a Markota, con ovación. Mal síntoma si el desencuentro acaba en divorcio.

Casas: "Hemos aguantado todo lo que hemos podido"
Ricard Casas dejó entrever su malestar con la actitud de la afición aunque se mostró cauto en sus valoraciones. "Hemos aguantado todo lo que hemos podido con handicaps como la lesión de Marino o el porcentaje de tiro, han faltado puntos por eso hemos perdido". Respecto a los pitos, dijo que "no voy a criticarlo, nuestro trabajo es jugar mejor y mantenernos en la Liga muchos años para que la gente acabe entendiendo que es bastante más difícil". Y en torno a los aplausos a Markota, señaló que "tiene contraste que se aplauda al de fuera y no se anime al de casa".

La aportación de los pívots como Fernández o Boisa, hizo reconocer a Casas que "los pívots no están bien, con el handicap además de que no haya un ánimo por parte de la gente pero eso no depende de mí. En el juego interior hemos vuelto a estar a un bajo nivel no ya en anotación sino también en valoración".

Admitió Casas que "hemos perdido un partido que teníamos necesidad de ganar pero hemos tenido muchos handicaps. Quien quiera valorarlo o criticarlo que lo haga".

Los pitos dirigidos directamente a él, los contempló indicando que "yo hago mi trabajo lo mejor que puedo y es mantener al equipo en ACB, y que la Liga, con los años, enseñe de qué va esto". Casas no quiso referirse a la llegada de un nuevo fichaje, que puede ser inminente, porque "tenemos otro partido el domingo y espero que mi equipo no sufra mucho hoy después de lo que ya ha sufrido en pista porque ha puesto toda la conciencia de trabajo. Han sufrido mucho y no han tenido demasiado ánino a su alrededor".

Vidorreta, técnico del Bilbao, se mostró extrañado por los pitos de la afición menorquina, "un equipo como el Menorca tiene que ser consciente de dónde está su objetivo. La afición debería volcarse y dejarse de otras cosas porque es un hecho impresionante que esté en ACB". (M.A.)

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