Pintó una casa de acogida de indigentes, en honor a Martin Luther King

Obama dedica a los desfavorecidos el día antes de su toma de posesión

El presidente electo se dirigió a una multitud de unas 400.000 personas y les dijo que "no hay que subestimar el poder de la gente que se une para lograr cosas importantes"

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Obama. Armado con un rodillo, el presidente electo ayudó a pintar un dormitorio de una casa de acogida de indigentes

06-11-2015

Efe    Washington
Barack Obama será hoy el presidente número 44 de Estados Unidos, pero ayer se convirtió en el "pintor en jefe" de una casa de acogida de indigentes, parte de una jornada dedicada al servicio a los demás en honor a Martin Luther King, que hubiera cumplido ayer 80 años.

En este día, otros políticos tal vez estarían preparando un discurso que entrará en la historia, pero Obama se quitó la chaqueta, se arremangó una camisa impecablemente blanca y metió el rodillo en un recipiente de pintura azul celeste.
Acompañado por Martin Luther King III, el hijo del asesinado defensor de los derechos de los negros, Obama ayudó a pintar un dormitorio en la Sasha Bruce House, ubicada a un tiro de piedra del Congreso.

Este hogar temporal para adolescentes sin hogar es testimonio del lado oscuro de Washington, una ciudad bipolar donde la fastuosidad del poder se codea con la miseria y marginación de muchos de sus barrios negros.

Obama escogió este proyecto para airear el mensaje de unidad con el que ha arropado su investidura como presidente, en un día en el que Estados Unidos conmemora el cumpleaños de King, que tendría 80 años.

"No hay que subestimar el poder de la gente que se une para lograr cosas importantes", dijo el presidente electo a la prensa que entró con él en la Sasha Bruce House, pero con un ojo también en los adolescentes negros de la casa que le observaban.

Ayer Obama se dirigió a una multitud de unas 400.000 personas en los mismos escalones de mármol del Monumento a Abraham Lincoln en los que en 1963 King declaró tener un sueño de igualdad.

Dos terceras partes de los afroamericanos creen que esa aspiración está cumplida con la elección de Obama como primer presidente negro de EEUU, según una encuesta de la cadena de televisión CNN divulgada ayer.

Obama no se ha explayado en el camino de sangre y espinas de los negros para llegar a este momento redentor, sino que intenta escribir una página nueva en la historia de su país.

"Mañana, nos reuniremos como un solo pueblo en el mismo lugar donde todavía resuenan los sueños del Doctor King. Al hacerlo, reconocemos que en Estados Unidos, nuestros destinos están vinculados de forma inextricable", dijo ayer el presidente electo en una declaración.

"Recordemos la lección de King: que nuestros sueños separados son en realidad sólo uno", afirmó Obama.

Su mensaje de unidad también tiene una faceta política. El presidente electo participó ayer noche, ya sin el rodillo de pintar, en tres cenas en honor de personas que en su carrera han tendido la mano a los miembros del otro partido.

Los agasajados serán Colin Powell, ex secretario de Estado del aún presidente George W. Bush; el senador John McCain, el rival de Obama en las elecciones presidenciales; y el vicepresidente electo, Joe Biden.

Investidura sin precedentes
La ciudad de Washington ultimaba ayer los preparativos para la toma de posesión, hoy martes, de Barack Obama como primer presidente negro de EEUU, un acto histórico al que se espera que acudan dos millones de personas.

Se trata de un acontecimiento sin precedentes incluso en esta capital, engalanada ayer con banderolas y gallardetes por doquier y donde ayer todos los escaparates y puestos ambulantes rebosan de mercancía relacionada con la ceremonia.

La expectación que el acontecimiento ha suscitado supera cualquier otro evento reciente y pondrá a prueba los recursos de los servicios de transporte, de seguridad y, por supuesto, los de hostelería y restauración.

Cerca de 42.000 agentes de las fuerzas de seguridad, incluidos 10.000 soldados de la Guardia Nacional, permanecen desplegados en la capital estadounidense desde el viernes. Ayer el centro de Washington, un área de 5,6 kilómetros cuadrados, quedará cerrado a cal y canto al tráfico después del mediodía.

La ciudad se convertirá entonces en una especie de fortaleza medieval, pues se cortará también el acceso por los puentes a través del río Potomac. El tráfico aéreo quedará restringido.

Incluso a pie, quienes deseen entrar en las áreas acordonadas tendrán que hacerlo a través de puestos de control y someterse a un exhaustivo registro. Están prohibidas las bolsas que no tengan un tamaño muy reducido, los paraguas o las sillas de ruedas.

Los servicios de transporte han desplegado un dispositivo especial y han multiplicado el número de autobuses y de trenes de metro que estarán disponibles, pero nadie sabe si serán suficientes para la multitud que se anticipa.

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