Antoni Bagur: «Su belleza es muy difícil de superar»

Entrevista al presidente de la Asociación de Criadores y Propietarios de Caballos de Raza Menorquina

Mercè Pons | 21/05/2016

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Gradas. Bagur confía en que la feria sea un éxito, aunque asegura que está nervioso

Gradas. Bagur confía en que la feria sea un éxito, aunque asegura que está nervioso

19-05-2016 | Josep Bagur Gomila

Habla con seguridad porque su currículo le avala. Y transmite pasión porque lo lleva en la sangre. Antoni Bagur se presenta este año a su primera prueba, a uno de los campeonatos más importantes. Y es que se estrenará en la Fira del Cavall como presidente de la Asociación de Criadores y Propietarios de Caballos de Raza Menorquina, cargo que asume desde el pasado mes de junio. Lleva a sus espaldas una maleta cargada de formación y títulos y por tanto, de gran experiencia. Empezó a los nueve años a montar a caballo, se formó con cursos de distintas modalidades como volteo, doma clásica y menorquina. Después de comprar la primera yegua empezó a criar caballos, siempre de pura raza. Pero sus ansias de formarse seguían llamándole a la puerta, por lo que se hizo con el título de juez morfológico, juez de doma clásica y menorquina y con el título de calificador lineal en raza menorquina. Actualmente tiene seis ejemplares.

Nuevo en el cargo. ¿Cómo se presenta este certamen?
— Es una de las ferias más importantes de Menorca y, como nuevo presidente llevo días con los nervios en el cuerpo. Ahora que se acerca el momento, crecen. Son nervios de que todo salga correctamente.

¿Qué objetivos se marca la nueva junta directiva?
— Somos una junta joven, muy ilusionada en avanzar y mejorar la raza. Tenemos muchas ideas que queremos desarrollar. Y la primera es lograr más participación de los ganaderos tanto en las asambleas cono en las actividades que organiza la Asociación, para conseguir un ambiente familiar. Todos creemos que yendo unidos conseguiremos mejores resultados. Queremos que todos se sientan la asociación suya. Además, este año ya hemos empezado con una formación continuada de jinetes tras un proceso de preselección. El objetivo es que los caballos estén más preparados y obtengan resultados. El caballo de raza menorquina está pero ahora falta pulirlo. Hay que fomentar el trabajo que se ha realizado estos años.

El incremento en el número de inscripciones en la prueba de funcionalidad ha sido, dicen, por el impulso que ha dado la Asociación.
— El programa de formación es una de las herramientas para impulsar este aspecto. La satisfacción es grande cuando ves la preinscripción. Significa que los ganaderos apuestan por esta iniciativa, que los animales tienen un gran nivel y ven que el caballo de raza menorquina no es solo bello sino que tiene posibilidades dentro de una pista. La virtud de la raza es su versatilidad.

Dicen que quien conoce el caballo menorquín se enamora de él. ¿Qué le hace especial?
— Por un lado, tengo que decir que es nuestra raza y eso ya lo hace diferente. Pero a su vez y según mi experiencia, se hace amar, tiene expresiones y maneras de expresarse muy especiales. No es apático. Para mí es una alegría poder ir a verlos cada mañana y acariciarlos. Te dan fuerza para toda la jornada laboral. Y además, su belleza es difícil de superar, visualmente impacta mucho.

¿Cómo ha evolucionado la raza?
— En todos los aspectos. Tanto morfológicamente como en el carácter. Tiene un trato más agradable y un manejo más fácil. Esto se ha conseguido gracias al trabajo que se ha hecho en esto, en el manejo, en los últimos años, además de la selección tanto de sementales como de yeguas. Cada vez es más cercano al prototipo racial.

Y para ello la Asociación está desarrollando el programa de mejora genética, ¿verdad?
— Desde 2008 que se está desarrollando para poder mejorar la especie. Gracias a estos programas, cada vez tenemos más información que los ganaderos podemos utilizar y analizar para seguir avanzando en este sentido. Lo cierto es que cada ganadería se marca unos objetivos concretos de mejora, que pueden ser diferentes. Porque como he dicho antes, el caballo, además de bello debe ser funcional. Debe tener un buen manejo y que tenga una cualidades diferentes.

El Ministerio de Agricultura califica la raza en peligro de extinción...
— El Gobierno fija unos baremos que son inalcanzables para una raza de un enclave como Menorca. Lo cierto es que en Menorca cada vez hay más afición. Para nada creemos que vaya a desaparecer. Antes solo interesaban para participar en fiestas locales pero hoy en día se han abierto muchos campos, se ha abierto el mercado.

¿Hay interés fuera de Menorca?
— Hay ganaderías de Francia, Holanda, Italia que tienen caballos de raza menorquina.

¿Y cuál es la clave del éxito?
— Es el número uno de las fiestas y esto llama la atención y también a la hora de hacer espectáculo. Pero sobre todo sus cualidades y su belleza.

En lo que respecta al censo de animales, este 2015 fue el año con mayor cifra de ejemplares. Esto demuestra el interés al que hace referencia, ¿verdad?
— Ahora volvemos a recuperar músculo. Con la crisis la cifra de crías bajó porque no era una necesidad, sino una afición y en momentos de dificultades económicas... Pero ahora volvemos a subir. Y la venta también se está recuperando.

¿Qué ha pasado con la venta de caballos de raza menorquina?
— Con la crisis había mucho superávit de animales, no se vendían, pero ahora vuelve a haber demanda, se ha recuperado. Lo que está claro es que si un ganadero cría con unos objetivos y criterios lo tendrá más fácil.